Cuando se montaron en la barca, el tío se quedo mirando fijamente a la orilla para asegurarse de que no les seguía nadie. Flixon enigmado le preguntó porque habían salido corriendo en vez de enterrar a su padre como era constumbre, entonces el tío, lo miró fijamente a los ojos y le empezó a contar un historia:
Comenzó hace muchos años, cuando yo todavía era niño. Un malvado señor oscuro llamado Zaragh, hijo del rey de toda la tierra conocida, derrocó y asesinó a su padre, el poder del mal lo fue consumiendo.
Formó un ejercito de innumerables bestias, orcos, dragones y demás monstruos sacados de las tinieblas, nadie supo porqué este rey se volvió malvado y despiadado, tan solo unos pocos vivieron para contarlo.
Una rebelión de los pocos seres libres que quedaban, comandados por Kalindor, un general que aún tras la muerte del verdadero rey, le era fiel, defendió unos de los pocos bastiones que quedaban, contra el innumerable ejército de Zaragh, el campo de batalla fue un fuerte que estaba en la cima de una montaña rocosa de difícil acceso, defendida por las tropas del bien. Todo comenzó por la mañana, en primera fila de muralla arqueros elfos de la mejor guarnición llamados "los leales", detrás de estos se allaban la segunda fila también de arqueros, estos eran humanos con peor puntería que los primeros pero con más alcance. Custodiando la puerta por fuera estaban lo duros enanos que aunque pequeños tenían mucha fuerza y eran muy feroces, en formación apropiada eran muy difícil de traspasar pues aguantaban el empuje enemigo con simpleza. Detrás de el portón se encontraban los espadachines humanos, muy buenos y perfeccionados en el arte de la esgrima. Cubriendo la torre, lugar en el que en caso de que tomarán la muralla, su última posibilidad era defenderse allí, estaban los valerosos heroés, que habían librado demasiadas batallas para conseguir la paz.
Comenzó hace muchos años, cuando yo todavía era niño. Un malvado señor oscuro llamado Zaragh, hijo del rey de toda la tierra conocida, derrocó y asesinó a su padre, el poder del mal lo fue consumiendo.
Formó un ejercito de innumerables bestias, orcos, dragones y demás monstruos sacados de las tinieblas, nadie supo porqué este rey se volvió malvado y despiadado, tan solo unos pocos vivieron para contarlo.
Una rebelión de los pocos seres libres que quedaban, comandados por Kalindor, un general que aún tras la muerte del verdadero rey, le era fiel, defendió unos de los pocos bastiones que quedaban, contra el innumerable ejército de Zaragh, el campo de batalla fue un fuerte que estaba en la cima de una montaña rocosa de difícil acceso, defendida por las tropas del bien. Todo comenzó por la mañana, en primera fila de muralla arqueros elfos de la mejor guarnición llamados "los leales", detrás de estos se allaban la segunda fila también de arqueros, estos eran humanos con peor puntería que los primeros pero con más alcance. Custodiando la puerta por fuera estaban lo duros enanos que aunque pequeños tenían mucha fuerza y eran muy feroces, en formación apropiada eran muy difícil de traspasar pues aguantaban el empuje enemigo con simpleza. Detrás de el portón se encontraban los espadachines humanos, muy buenos y perfeccionados en el arte de la esgrima. Cubriendo la torre, lugar en el que en caso de que tomarán la muralla, su última posibilidad era defenderse allí, estaban los valerosos heroés, que habían librado demasiadas batallas para conseguir la paz.
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