viernes, 12 de diciembre de 2008

La espada

Flixon despertó y vio a su tío que dormía placidamente, se levanto de la cama, se dirigió hacia la ventana para ver como estaba el día, al asomarse, todo estaba como la noche anterior, no había ni un solo rayo de luz, los arboles se ocultaban el la densa neblina que inundaba el jardín, el joven se quedó abrumado con ese paraje tan tenebroso y se puso a pensar en porqué su padre había muerto, recordo a su madre...
A la media hora Maldord se sobresalto por un ruido que procedía de la parte de abajo, sacó la espada y se apostó detrás de la puerta, esperando a que algo la traspasase , las escaleras sonaban como si alguién muy grande las estuviese subiendo, los pasos se acercaron a la puerta y se pararon unos segundos, tras un gran estruendo la puerta salió despedida, entre la gran humareda apareció un corpulento hombre, con capucha,a Flixon, enseguida, se le vino a la cabeza el asesino de su padre. Cuando el encapuchado alzo el brazo, empuñando una gran hacha, Maldord le atravesó la el cuerpo desde la espalda, el hombre en su último intento de matar al joven Flixon, lanzó el hacha, Maldord emitiendo un ruido de precaucion dijo ¡Cuidado! Flixon aganchandose esquivo el arma, pasandole por el lado derecho de la cabeza.
Cuando el encapuchado cayó al suelo Maldord se dirigió a su sobrino para verificar su estado.
Flixon se encontraba bien no tenía ni un solo rasguño, Maldord se acercó al asesino y le pregunto cosas en una lengua que el joven no podía entender, cuando el encapuchado expiró, Maldord se levanto y se dirigió a su sobrino le explico que aquella casa no era segura, sabían donde estaban e irian a matarlos, el tío le dijo que se refugiarian en casa de un amigo suyo, mientras tanto estaba rebuscando en un baúl, del cual sacó una espada que brillaba intensamente entre tanta oscuridad, le dijo que esa espada había luchado en muchas batallas y matado muchos hombres, su nombre era Lazaro, pues guiaba en cualquier situación de peligro, esta espada tenía muchos años pero aún así no estaba mellada y pesaba muy poco pero era contundente en su corte.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Maldord

Tras un día de viaje en el bote, llegaron al final del río, allí se imponía una oscura casa de piedra adornada con un camino de tierra que después de tantos años sin usarse, estaba inundado de arboles, arbustos y mucha verdina, todo aquel paisaje era muy húmedo con pocos animales.

Se bajaron de el bote y se dispusieron a atravesar el camino, cuando Flixon preguntó que si esa era su casa, Maldord, aún extrañado por el paisaje le dijo que si, tambien le explico que no sabia lo que había pasado para que su preciosa casa se convirtiera en un lugar tan tenebroso.
Maldord sacó su sable y empezó a cortar ramas y arbustos hasta que consiguieron atravesar el camino llegando a su casa, Flixon, llegando el primero, abrió la puerta, a la izquierda había una habitacion con muchos trastos, cacerolas, espadas, navajas, palos...
A la derecha se encontraba un pasillo que terminaba en una puerta de madera, agrietada y muy vieja, con telas de arañas (como toda la casa), cuando la mirada del joven se desplazó al medio vislumbro algo brillante que se acercaba muy lentamente, como una persona que no pudiera andar con facilidad, Maldord, se puso delante y se dirigió a la sombra, despues de unos minutos su tío volvió con un cuerpo que carecia de vida, no sabía quien era pero nuevamente tenía el simbolo del clan en el brazo, también se veía a simple vista que era de unos veinticinco o treinta años, tenía en el costado un corte muy profundo aunque la causa de la muerte fue una flecha que le atravesaba el corazón, dejaron el cuerpo en la entrada, traspasaron la vieja puerta del pasillo derecho, subieron por las escaleras y se adentraron en una habitación cerrada con llave, Maldord la habrió pues poseía el instrumento adecuado, entraron y atrancaron la puerta, depués de tres largas horas cenaron, Flixon se acostó y su tío se quedo haciendo guardia en la puerta, hasta que también se quedó dormido.

lunes, 1 de diciembre de 2008

En el fragor de la batalla

El ejército de Zaragh poseía en primera fila de batalla al los orcos, feroces criaturas pero sin formación alguna, el peligro de estas bestias erradicaban en su gran número y que fieles a su amo ante cualquier circunstancia. El aire estaba tomado por los dragónes, poco numerosos pero con escamas duras solo atravesables por magia blanca.

El ejército del malvado llegó a las murallas del bastión, hubo unos segundos de silencio, después el suelo empezó a temblar y la gran masa de seres deformes y malvados empezó a avanzar hacia la fortaleza. Poco duraron las resistencias del bien, al terminar la noche, se vieron obligados a retirarse al torreón, y la puerta la derribaron con facilidad, cuando todo parecía ya acabado para la tierra, una luz resplandeciente salió de debajo de la montaña, cegando y matando a todos los infames, dejó libres a los pocos hombres y elfos que quedaron, estos ya salvados fueron a buscar a niños, mujeres...
Empezaron una nueva vida, después de esa gran derrota nadie supo nada más de Zaragh y sus subditos. Hasta ahora, un viejo amigo me ha contado que un numeroso clan de magos que controlan la magia negra quieren resucitar a Zaragh, Flixon extrañado le dijo a su tío que porqué le había contado todo eso, Maldord con tranquilidad le explicó que si habían matado al tabernero un hombre con el símbolo de la orden en el brazo, era por algo y ahora tu sabías demasiado por eso te fui a buscar a ti y a tu padre, pero tu padre no se quiso venir conmigo, no lo pude salvar.

El bastión

Cuando se montaron en la barca, el tío se quedo mirando fijamente a la orilla para asegurarse de que no les seguía nadie. Flixon enigmado le preguntó porque habían salido corriendo en vez de enterrar a su padre como era constumbre, entonces el tío, lo miró fijamente a los ojos y le empezó a contar un historia:

Comenzó hace muchos años, cuando yo todavía era niño. Un malvado señor oscuro llamado Zaragh, hijo del rey de toda la tierra conocida, derrocó y asesinó a su padre, el poder del mal lo fue consumiendo.
Formó un ejercito de innumerables bestias, orcos, dragones y demás monstruos sacados de las tinieblas, nadie supo porqué este rey se volvió malvado y despiadado, tan solo unos pocos vivieron para contarlo.
Una rebelión de los pocos seres libres que quedaban, comandados por Kalindor, un general que aún tras la muerte del verdadero rey, le era fiel, defendió unos de los pocos bastiones que quedaban, contra el innumerable ejército de Zaragh, el campo de batalla fue un fuerte que estaba en la cima de una montaña rocosa de difícil acceso, defendida por las tropas del bien. Todo comenzó por la mañana, en primera fila de muralla arqueros elfos de la mejor guarnición llamados "los leales", detrás de estos se allaban la segunda fila también de arqueros, estos eran humanos con peor puntería que los primeros pero con más alcance. Custodiando la puerta por fuera estaban lo duros enanos que aunque pequeños tenían mucha fuerza y eran muy feroces, en formación apropiada eran muy difícil de traspasar pues aguantaban el empuje enemigo con simpleza. Detrás de el portón se encontraban los espadachines humanos, muy buenos y perfeccionados en el arte de la esgrima. Cubriendo la torre, lugar en el que en caso de que tomarán la muralla, su última posibilidad era defenderse allí, estaban los valerosos heroés, que habían librado demasiadas batallas para conseguir la paz.