viernes, 12 de febrero de 2010

La gran piedra

Avanzaron durante largo tiempo, hasta llegar a la luz que provenía de una gran piedra blanca y resplandeciente que se sostenía flotando encima de un arbusto muy frondoso.

Se pararon delante, el viento por fin dejo de soplar y empezaron a escuchar como ligeros pasos se aproximaban a ellos con velocidad, procedían de todas direcciones. En pocos segundos se vieron rodeados por elfos, sosteniendo ligeros arcos apuntando hacia ellos. Maldord susurró que se quedaran quietos, a ver que pasaba. De repente una voz de mujer llamó a Flixon, le decía que se acercase mas a la gran roca. Este le izo caso y cuando estaba junto a la piedra un gran destello salió de ella, cegando a todos los presentes menos a Flixon, tras la gran luz los compañeros del joven cayeron al suelo profundamente dormidos.

El arbusto que se encontraba debajo de la gran piedra se empezó a mover, en pocos segundos una mujer de ojos verdes y una largo pelo negro estaba delante de nuestro protagonista, se lo llevó a conversar a una habitación donde había abundante comida y bebida.

Al día siguiente el resto de aventureros se despertaron en unas camas, se preguntaron por lo ocurrido, entonces fue cuando Flixon atravesó la puerta y les contó que por seguridad, Aisha, la mujer de pelo negro les había hechizado para poder hablar tranquilamente con él.

Tras esto les contaron sus problemas con la orden y el porque de su estancia en el bosque, la bruja accedió gratamente a darles ayuda pero a cambio de un trabajo el cual solo el bárbaro podía realizar. Se trataba de matar a un hombre vestido de cuero negro que andaba por el bosque y nadie sabía su nombre ni procedencia, pero perturbaba la tranquilidad de los habitantes ya que había cometido asesinatos, era conocido por el “sombrío” nombre que se ganó gracias a una víctima que sobrevivió, lo único que se sabía con seguridad es que era mas sigiloso que cualquier elfo y portaba dos kukris, arma de pequeño tamaño que al ser infectadas con veneno podían matar en segundos a cualquier criatura. En contra de la decisión de Wilkorg, su hermano Kelir aceptó ya que su fuerza era inigualable y su oído muy agudo. Al anochecer, el bárbaro se adentró en el oscuro bosque portando un escudo en la espalda, en la mano izquierda una antorcha y como siempre acompañado de su pesada hacha.

Llevaba poco tiempo caminando, el suficiente como para perder de vista a sus amigos, de pronto un ruido a sus espaldas le llamó la atención, un jabalí lo observaba esperando el momento idóneo para cargar, antes de darle tal oportunidad, el corpulento hombre le lanzó encima de la criatura y de un contundente golpe le dejó su arma incrustada en el cráneo. Unos segundos después de esto, notó como algo le perforaba su brazo, empezó a notar como sus fuerzas mermaban y caía al suelo inmovilizado, solo podía observar como una sombra se le acercaba lentamente, se puso encima suya y le dedico una sonrisa bastante tenebrosa y malvada para luego hacerle un corte limpio en el cuello.

Al anochecer el tercer día, todos incluso Wilkorg quedaron dormidos ya que no habían pegado ojo en esos tres días esperando la vuelta de su hermano. En mitad de la noche, el mago se sobresalto escuchando un sonido sordo, como si algo estuviera golpeando monotonamente, salió velozmente de la tienda dirigiéndose al sonido, a primera vista se veía como en la copa de un árbol algo colgaba y gracias al viento chocaba contra la corteza, se acercó con cautela hasta que reconoció la cabeza del bárbaro, miró de nuevo ya que no podía creerse lo ocurrido, cuando se cercionó de lo que su vista le mostraba se cayó de rodillas al suelo gritando y maldiciendo a la vez que comenzaba a llorar.

domingo, 15 de marzo de 2009

La llegada

Se apostaron detrás de una gran roca, mientras Maldord interrogaba al preso, Kelir, Wilkorg y Flixon vigilaban. Después de diez minutos sin respuestas, se dieron cuenta que el interrogado era mudo, le faltaba la lengua. Salieron de detrás de la roca y registraron a los muertos que yacían en el suelo, a todos les faltaba la lengua. Wilkorg les explicó que a los soldados de menor rango que no podían aspirar a subir en la escala militar de su ejército, se les cortaba dicho órgano.
Dejaron a los muertos detrás de un gran árbol y siguieron su viaje, al atardecer se pusieron delante del umbral del bosque, había una muralla a la cual no se le veía el fin y delante de ellos se encontraba una puerta de madera, agrietada pero muy sólida, estaba abierta.
Se asomaron y miraron, no vieron a nadie pero en el interior de la fortaleza se encontraba un denso bosque, estos no dejaban pasar nada de luz, dentro de este solo se vislumbraba un lejano destello, parecido al de una antorcha. Cuando fueron a avanzar hacia dentro un feroz viento producido desde el interior del bosque los empujó con fuerza hacia fuera, cayeron lejos de la puerta. Maldord decidió acampar fuera y descansar, asi estarian preparados para la batalla que casi inevitablemente tendrían que librar.
Se levantaron descansados, al día siguiente. Habían estado haciendo turnos cada tres horas, pero no ocurrió nada en toda la noche.
Desayunaron manzanas con hidro-miel y un poco de pan. Maldord se levantó y se dispuso para afrontar el peligro del bosque, Flixon y Kelir lo siguieron pero Wilkorg tardo más ya que este era muy dormilón.
Después de media hora, Wilkorg estaba preparado, Maldord comento que era imposible adentrarse en aquel sombrío paraje solo con armas, así que el mago empezó a hacer runas en el suelo para conseguir un campo de protección contra la magia, eso les protegería durante 45 minutos más o menos, nunca se sabía con exactitud.
Cuando cruzaron el umbral notaron que el viento les intentaba empujar pero gracias a la magia no les afectaba, avanzaron portando antorchas pues estaba demasiado oscuro en el interior, se guiaban por la lejana luz.

lunes, 19 de enero de 2009

La partida al bosque

Al día siguiente, a medio día se dispusieron a partir hacia Tonoght un bosque situado muy al norte pasando una cordillera de montañas, allí podrían encontrar a una dama que no se caracterizaba por su hospitalidad, este bosque era gobernado por ella y pocos de los que se atrevían a cruzar volvían con vida.
Flixon le preguntó a Wilkorg por qué tenían que ir hacia aquel lugar, el mago le respondio que allí encontrarían muchas respuestas sobre los "Liberadores" y además tenía una cuenta que saldar con un viejo enemigo del cual no dio muchos detalles.
Montaron en sus caballos y partieron, las primeras noches de camino las pasaron en pueblos cercanos, estaban tranquilos pues pasaban desapercibidos y no habían tenidos mayores disturbios que alguna que otra pelea de Kelir con algún forastero impertinente.
En realidad los problemas empezaron cuando cruzaron la gran llanura, antes de la cordillera.
En mitad de la extensión, se veia como a lo lejos, diez jinetes cabalgaban en su dirección, todos reconocieron los ropajes de la orden. Kelir bajo de su montura, corrió hacia la amenaza y de un mazazo muy contundente consiguió levantar a un caballo y su respectivo dueño, Wilkorg hizo un gesto con las manos y despidió una bola de fuego que alcanzó a la cabeza de uno de sus enemigos.
Maldord respondió a la carga seguido de Flixon, en el choque consiguieron tirar a tres al suelo de los cuales se encargó Kelir, otros dos fueron aniquilados por un feroz rayo que se deslizó por el suelo hasta que llegó a su doble objetivo.
El último agraciado que sobrevivió lo capturó Maldord tirándose de su caballo, cayendo encima suya, lo amenazó con su espada y este quedó inmóvil. Flixon lo ató con una cuerda y se pusieron a cubierto por si había más hombres emboscados.

domingo, 18 de enero de 2009

Wilkorg

Salieron de la casa y se dirigieron a la ciudad, después de media hora andando por aquellos parajes nublados y sombríos, pararon para habituallarse en una taberna, allí compraron alimentos, y un ropaje más adecuado para el joven Flixon, luego se sentaron en una esquina para pasar desapercibidos.
Cuando cayó la noche, salieron de la taberna y se dirigieron a la casa del amigo de Maldord, una vez delante de la puerta, tocaron tres veces, esperaron pero nadie les habría, volvieron a llamar y seguía sin pasar nada. Los dos aventureros se adentraron por la retaguardia de la casa para quedarse a dormir en el jardín y esperar a la mañana siguiente, entonces verían que hacer.
Aquella noche Maldord no durmió nada esperando a ver si alguien se había percatado de su presencia en la ciudad. Amaneció y Flixon se despertó, se dirigieron a casa del nigromante, para saber si allí se encontraba Wilkorg, el amigo de Maldord, según el tío de Flixon se pasaba muchas horas aprendiendo cosas de magias, nuevos conjuros, leía libros, y formaban pociones nuevas que después vendían a un alto precio.
Cuando llegáron, Wilkorg se encontraba saliendo de la casa del nigromante,este los invitó a su casa y les explicó que aquella noche había estado fuera para aprender una nueva magia, Maldord le explicó la situación, cuando terminó de hablar, Wilkorg se interesó mucho por la orden, es más, cuando el tío de Flixon la mencionó por primera vez, el mago se quedó petrificado.
Más tarde, Wilkorg les explicó que el había sido miembro de la orden y que está se hacían llamar a sí mismos los "Liberadores", les contó todo lo que sabía sobre el tema ( que no era poco ) también les enseñó el emblema de la orden, una anillo, el aro de este era de oro y encima se encontraba una piedra roja adornada con un dragón azul, Wilkorg aceptó la invitación para unirse al grupo, Maldord sabía que sin su conocimiento sobre la magia y la orden sería imposible quitarse de encima a los matones, descubrir que se proponía la orden, según Wilkorg nada bueno, y por último vengar la muerte de su hermano. Mientras tanto Flixon estaba embelesado, pensando en el uso de su querida espada.
Durmieron y descansaron durante tres meses en los cuales Maldord le enseñó esgrima a Flixon, que gracias a la espada, no fue dificil, Wilkorg terminaba sus ultimos conjuros y pociones para el viaje y además llamó a su hermano Kelir que al contrario de su hermano este era un bárbaro grande y muy fuerte, poco inteligente pero con su maza era casi invencible ante cualquier criatura que utilizase la fuerza. Los cuatro se dispusieron a comenzar su viaje.

viernes, 12 de diciembre de 2008

La espada

Flixon despertó y vio a su tío que dormía placidamente, se levanto de la cama, se dirigió hacia la ventana para ver como estaba el día, al asomarse, todo estaba como la noche anterior, no había ni un solo rayo de luz, los arboles se ocultaban el la densa neblina que inundaba el jardín, el joven se quedó abrumado con ese paraje tan tenebroso y se puso a pensar en porqué su padre había muerto, recordo a su madre...
A la media hora Maldord se sobresalto por un ruido que procedía de la parte de abajo, sacó la espada y se apostó detrás de la puerta, esperando a que algo la traspasase , las escaleras sonaban como si alguién muy grande las estuviese subiendo, los pasos se acercaron a la puerta y se pararon unos segundos, tras un gran estruendo la puerta salió despedida, entre la gran humareda apareció un corpulento hombre, con capucha,a Flixon, enseguida, se le vino a la cabeza el asesino de su padre. Cuando el encapuchado alzo el brazo, empuñando una gran hacha, Maldord le atravesó la el cuerpo desde la espalda, el hombre en su último intento de matar al joven Flixon, lanzó el hacha, Maldord emitiendo un ruido de precaucion dijo ¡Cuidado! Flixon aganchandose esquivo el arma, pasandole por el lado derecho de la cabeza.
Cuando el encapuchado cayó al suelo Maldord se dirigió a su sobrino para verificar su estado.
Flixon se encontraba bien no tenía ni un solo rasguño, Maldord se acercó al asesino y le pregunto cosas en una lengua que el joven no podía entender, cuando el encapuchado expiró, Maldord se levanto y se dirigió a su sobrino le explico que aquella casa no era segura, sabían donde estaban e irian a matarlos, el tío le dijo que se refugiarian en casa de un amigo suyo, mientras tanto estaba rebuscando en un baúl, del cual sacó una espada que brillaba intensamente entre tanta oscuridad, le dijo que esa espada había luchado en muchas batallas y matado muchos hombres, su nombre era Lazaro, pues guiaba en cualquier situación de peligro, esta espada tenía muchos años pero aún así no estaba mellada y pesaba muy poco pero era contundente en su corte.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Maldord

Tras un día de viaje en el bote, llegaron al final del río, allí se imponía una oscura casa de piedra adornada con un camino de tierra que después de tantos años sin usarse, estaba inundado de arboles, arbustos y mucha verdina, todo aquel paisaje era muy húmedo con pocos animales.

Se bajaron de el bote y se dispusieron a atravesar el camino, cuando Flixon preguntó que si esa era su casa, Maldord, aún extrañado por el paisaje le dijo que si, tambien le explico que no sabia lo que había pasado para que su preciosa casa se convirtiera en un lugar tan tenebroso.
Maldord sacó su sable y empezó a cortar ramas y arbustos hasta que consiguieron atravesar el camino llegando a su casa, Flixon, llegando el primero, abrió la puerta, a la izquierda había una habitacion con muchos trastos, cacerolas, espadas, navajas, palos...
A la derecha se encontraba un pasillo que terminaba en una puerta de madera, agrietada y muy vieja, con telas de arañas (como toda la casa), cuando la mirada del joven se desplazó al medio vislumbro algo brillante que se acercaba muy lentamente, como una persona que no pudiera andar con facilidad, Maldord, se puso delante y se dirigió a la sombra, despues de unos minutos su tío volvió con un cuerpo que carecia de vida, no sabía quien era pero nuevamente tenía el simbolo del clan en el brazo, también se veía a simple vista que era de unos veinticinco o treinta años, tenía en el costado un corte muy profundo aunque la causa de la muerte fue una flecha que le atravesaba el corazón, dejaron el cuerpo en la entrada, traspasaron la vieja puerta del pasillo derecho, subieron por las escaleras y se adentraron en una habitación cerrada con llave, Maldord la habrió pues poseía el instrumento adecuado, entraron y atrancaron la puerta, depués de tres largas horas cenaron, Flixon se acostó y su tío se quedo haciendo guardia en la puerta, hasta que también se quedó dormido.

lunes, 1 de diciembre de 2008

En el fragor de la batalla

El ejército de Zaragh poseía en primera fila de batalla al los orcos, feroces criaturas pero sin formación alguna, el peligro de estas bestias erradicaban en su gran número y que fieles a su amo ante cualquier circunstancia. El aire estaba tomado por los dragónes, poco numerosos pero con escamas duras solo atravesables por magia blanca.

El ejército del malvado llegó a las murallas del bastión, hubo unos segundos de silencio, después el suelo empezó a temblar y la gran masa de seres deformes y malvados empezó a avanzar hacia la fortaleza. Poco duraron las resistencias del bien, al terminar la noche, se vieron obligados a retirarse al torreón, y la puerta la derribaron con facilidad, cuando todo parecía ya acabado para la tierra, una luz resplandeciente salió de debajo de la montaña, cegando y matando a todos los infames, dejó libres a los pocos hombres y elfos que quedaron, estos ya salvados fueron a buscar a niños, mujeres...
Empezaron una nueva vida, después de esa gran derrota nadie supo nada más de Zaragh y sus subditos. Hasta ahora, un viejo amigo me ha contado que un numeroso clan de magos que controlan la magia negra quieren resucitar a Zaragh, Flixon extrañado le dijo a su tío que porqué le había contado todo eso, Maldord con tranquilidad le explicó que si habían matado al tabernero un hombre con el símbolo de la orden en el brazo, era por algo y ahora tu sabías demasiado por eso te fui a buscar a ti y a tu padre, pero tu padre no se quiso venir conmigo, no lo pude salvar.